3.f) Hagamos una reflexión sobre el castigo

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El castigo debe conducir al autocontrol, pero esto sólo ocurre cuando el niño está del lado de la persona que le castiga
El castigo no debe confundirse con el rechazo. Debemos rechazar las actitudes negativas pero no a la persona. Esto permitirá que nuestro hijo esté a nuestro lado aún cuando lo castiguemos. No vale la condena si no es seguida de la rehabilitación
Debemos dejar que sea el niño el que se acerque a nosotros después del castigo, pidiendo el restablecimiento de la colaboración
La manera de castigar es muy importante:
Si es una actitud meditada y justificada tiene unas consecuencias. Y si es fruto de una reacción tiene otra.
No vale de nada posponer el castigo o transferirlo a otra persona
Tampoco deben presentarse fisuras en los padres a la hora de castigar. Las medidas deben ser fruto del consenso y el respeto de ambos conyuges
Por último, cuando se castigue, antes o después, debe haber una conversación donde se recuerden:
Los límites, explicando los porqués
El papel de cada uno
El cariño que se le tiene

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