2.g) Autonomía


A la verdadera autonomía se llega a través de la heteronomía, es decir sólo después de haber obedecido a los demás, podemos obedecernos a nosotros mismos, sólo así podemos ser disciplinados.
La autonomía tiene siempre un elemento de responsabilidad. Por lo tanto, no se puede confundir la autonomía con hacer lo que me dé la gana sin tener en cuenta a los demás.
Hay veces que los padres confunden situaciones de opresión, con situaciones donde se les pide responsabilidades a los niños.

Contravalor: La No-Autonomía
Hay veces que nuestros hijos/as se comportan como autónomos en situaciones complejas (conducir una moto o ir de botellona), pero no en situaciones sencillas (recoger la mesa o fregar los platos).


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