3.b) Algunas ideas que nos hacen difícil poner normas


Creemos que mostrar afecto es mostrar adhesión incondicional.
Muchas veces confundimos al niño por no saber mostrar de una forma segura y cariñosa el rechazo a las actitudes negativas. Se aguantan situaciones indeseables hasta que explotamos, y entonces rechazamos al niño en general, destacando únicamente su lado negativo
Toda transgresión es considerada una forma de progreso y la diversión como el acto transgresor por excelencia.

La oposición intelectual a la transgresión es mal vista, por lo tanto poner normas no es progresista, sin embargo el progreso es un laborioso proceso de política democrática basada en el debate, la investigación, el trabajo, el acuerdo y la reforma legislativa.
Pensamos que la rutina y el conformismo son insoportables.

Hay una sobrevaloración del inconformismo, y por tanto, de la desobediencia a las normas
La autoridad siempre es sospechosa y nos es difícil hacerla partícipe del estado democrático de derecho.

Y tenemos la idea de que es posible prescindir de ella, por lo tanto si nos toca ser autoridad es mejor no serlo o no aparentarlo
Creemos que la cortesía, el protocolo, la burocracia y la ley no son necesarios. Que son elementos a veces molestos pero necesarios en comunidades complejas
Creemos que el desorden es menos peligroso que el orden.

Por esta razón también sería menos necesarias las normas que las no-normas (la espontaneidad, la libre expresión, etc.)
Pensamos que no existe el bien ni el mal. Todo es relativo.

No existe por tanto la responsabilidad ante ellos, por lo cual ¿para qué sirven las normas?
Tendemos a pensar que el niño no puede aburrirse, ni debe esforzarse mucho. Por tanto si sólo debe dejarse guiar por lo que sienta en cada momento sin tener en cuenta el exterior,¿para qué sirven las normas?.
Pensamos que la superación de los problemas sólo se hace a través del desarrollo personal.

Por tanto, si un niño es conflictivo, no se puede modificar su conducta, hasta que él quiera.. Así que para qué le vamos a poner normas (desarrollo social), si no vamos a conseguir nada.
Está de moda pensr que la maldad es interesante, y la bondad es aburrida.

Por tanto, es interesante saltarse las normas, voy a ser mejor visto por los demás.
Poner normas no sirve para nada, porque sí no se saltan por un lado, se saltan por otro.

Esto nos lleva directamente a la inactividad y hasta a fácilitar la quiebra de la norma.
Creemos que poner normas es una actitud idealista.

Por tanto quien pretende arreglar un problema poniendo normas, es tachado de iluso.
Pensamos que la infancia es un estado natural, al cual hay que modificar lo menos posible.

Cuando en realidad, la infancia es una creación cultural más del hombre. Una creación cultural que hace que el comportamiento de un niño/a del Primer Mundo sea totalmente diferente al de un niño del Tercer Mundo.
Confundimos los derechos con los intereses, deseos o caprichos.

Esto nos hace olvidar que todos los derechos están intimamente unidos a los deberes.
Pensamos que tener derechos significa automáticamente saber utilizarlos bien. Esto no es siempre así, por ejemplo se puede protestar, pero no en cualquier sitio ni de cualquier manera.
Creemos que si algo está mal es por el “sistema”.

Como no podemos cambiar el “sistema”, para qué vamos a poner normas. Siempre será más facil protestar o ir contra el “sistema” , que modificarlo para mejorarlo.
Consideramos que el individualismo es un valor incuestionable.

¿Pero qué es ser uno mismo? ¿Es hacer en todo momento lo que nos apetece? ¿Cómo podemos hacer concorcordar esto con el cumplimiento de la norma?

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