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3.¿CÓMO SON LAS NORMAS QUE UTILIZAMOS HOY EN LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS/AS?


Las normas que utilizamos hoy , en muchas ocasiones, son las inexistentes. De alguna manera los adultos pensamos que los niños y niñas deben vivir disfrutando constantemente de un mundo sin obligaciones y que esta es la única manera de ser felices. De ahí que los niños consciente o inconscientemente vivan en un paradigma :"La vida es lo que yo quiero" y que urgentemente hay que cambiar por otro paradigma: "La vida es lo que debe ser". Y ¿qué es lo que debe ser?. Pues lo que digamos entre todos, es decir la vida democrática. Y esto es así porque el niño o la niña no viven solos, sino conviviendo con los demás.

3.a) Buscamos una vía que nos ayude a educar con nuestros valores en estas circunstancias


Buscamos una vía entre la represión y el descontrol.
En el modelo represivo, se reprime la violencia y la mala educación, pero también la creatividad, la curiosidad, la expresividad y la capacidad de gozo. En el modelo permisivo, se permiten las características anteriores, pero produce mucho descontrol, y se corre el riesgo de que sea el niño, el que se convierta en opresor del adulto.
Buscamos por tanto un modelo de autoridad democrática, que sería aquella vía que es capaz de imponer límites sin imponer un régimen dictatorial. Es decir límites democráticos que defiendan unos valores beneficiosos para todos.
Debemos recordar que la civilización consiste principalmente en la buena voluntad, en la capacidad de aceptar normas y de restringir nuestros propios intereses para favorecer las necesidades e intereses de todos. Gracias a esto es posible la existencia de la ciencia el derecho o el arte.
Hemos heredado del mundo animal la ley de la fuerza. Las normas son algo antinatural, como lo es la defensa del más débil. Las normas son una creación cultural, pero es que la creación cultural es nuestra forma de adaptarnos. Y algunas de las creaciones culturales que utilizamos son los valores, los hábitos y las normas.
Los valores son comportamientos, actitudes o principios morales, ideológicos o de otro tipo que guían el comportamiento personal. Y todo sistema normativo siempre pretende defender o fomentar los valores que considera fundamentales.
Los hábitos son el modo de actuar adquirido por la frecuente práctica de un acto. Cuando están en consonancia con los valores, estos hábitos no generan conflictos en el seno de la comunidad, pero cuando no coinciden con los valores, estos hábitos generan conflictos.
Las normas tienen como finalidad ordenar el comportamiento (la coordinación entre los valores y los hábitos). Ordenar en el sentido de mandar y en el de establecer una precisa disposición, las dos cosas a la vez.
Las normas están al servicio de un necesario proyecto llamado: JUSTICIA que es el método legítimo de resolver los conflictos. Solo se puede considerar resuelto un conflicto cuando se consigue proteger algún valor que se considera fundamental para la convivencia.
La complejidad de las comunidades humanas obliga a crear una guía de comportamiento, que para poder respetar los valores, debe estar recogida en las LEYES.
Si hacemos una revisión de algunos hábitos de nuestros hijos/as podremos ver que no coinciden con nuestros valores, entonces ¿por qué no reaccionamos? ¿por qué no ponemos normas democráticas?

3.b) Algunas ideas que nos hacen difícil poner normas


▫ Creemos que mostrar afecto es mostrar adhesión incondicional.
Muchas veces confundimos al niño por no saber mostrar de una forma segura y cariñosa el rechazo a las actitudes negativas. Se aguantan situaciones indeseables hasta que explotamos, y entonces rechazamos al niño en general, destacando únicamente su lado negativo
▫
Toda transgresión es considerada una forma de progreso y la diversión como el acto transgresor por excelencia.

La oposición intelectual a la transgresión es mal vista, por lo tanto poner normas no es progresista, sin embargo el progreso es un laborioso proceso de política democrática basada en el debate, la investigación, el trabajo, el acuerdo y la reforma legislativa.
▫ Pensamos que la rutina y el conformismo son insoportables.

Hay una sobrevaloración del inconformismo, y por tanto, de la desobediencia a las normas
▫ La autoridad siempre es sospechosa y nos es difícil hacerla partícipe del estado democrático de derecho.

Y tenemos la idea de que es posible prescindir de ella, por lo tanto si nos toca ser autoridad es mejor no serlo o no aparentarlo
▫ Creemos que la cortesía, el protocolo, la burocracia y la ley no son necesarios. Que son elementos a veces molestos pero necesarios en comunidades complejas
▫ Creemos que el desorden es menos peligroso que el orden.

Por esta razón también sería menos necesarias las normas que las no-normas (la espontaneidad, la libre expresión, etc.)
▫
Pensamos que no existe el bien ni el mal. Todo es relativo.

No existe por tanto la responsabilidad ante ellos, por lo cual ¿para qué sirven las normas?
▫ Tendemos a pensar que el niño no puede aburrirse, ni debe esforzarse mucho. Por tanto si sólo debe dejarse guiar por lo que sienta en cada momento sin tener en cuenta el exterior,¿para qué sirven las normas?.
▫ Pensamos que la superación de los problemas sólo se hace a través del desarrollo personal.

Por tanto, si un niño es conflictivo, no se puede modificar su conducta, hasta que él quiera.. Así que para qué le vamos a poner normas (desarrollo social), si no vamos a conseguir nada.
▫
Está de moda pensr que la maldad es interesante, y la bondad es aburrida.

Por tanto, es interesante saltarse las normas, voy a ser mejor visto por los demás.
▫
Poner normas no sirve para nada, porque sí no se saltan por un lado, se saltan por otro.

Esto nos lleva directamente a la inactividad y hasta a fácilitar la quiebra de la norma.
▫
Creemos que poner normas es una actitud idealista.

Por tanto quien pretende arreglar un problema poniendo normas, es tachado de iluso.
▫
Pensamos que la infancia es un estado natural, al cual hay que modificar lo menos posible.

Cuando en realidad, la infancia es una creación cultural más del hombre. Una creación cultural que hace que el comportamiento de un niño/a del Primer Mundo sea totalmente diferente al de un niño del Tercer Mundo.
▫
Confundimos los derechos con los intereses, deseos o caprichos.

Esto nos hace olvidar que todos los derechos están intimamente unidos a los deberes.
▫ Pensamos que tener derechos significa automáticamente saber utilizarlos bien. Esto no es siempre así, por ejemplo se puede protestar, pero no en cualquier sitio ni de cualquier manera.
▫ Creemos que si algo está mal es por el “sistema”.

Como no podemos cambiar el “sistema”, para qué vamos a poner normas. Siempre será más facil protestar o ir contra el “sistema” , que modificarlo para mejorarlo.
▫
Consideramos que el individualismo es un valor incuestionable.

¿Pero qué es ser uno mismo? ¿Es hacer en todo momento lo que nos apetece? ¿Cómo podemos hacer concorcordar esto con el cumplimiento de la norma?

3.c) ¿Cómo se adquiere un hábito?


Los hábitos son una fuerza (la fuerza de la costumbre), una fuerza que nos puede limitar o con la que podemos adquirir capacidades
El niño está siempre adquiriendo hábitos. ¿Pero cómo se adquiere un hábito?
▫ Se decide crear el hábito
▫ Se llevan a cabo las mismas acciones y preparativos
▫ Se muestra una actitud segura en esas acciones
Los hábitos pueden ser:
▫ Afectivos (nos enseñan a sentir)
▫ Cognocitivos (nos enseñan a pensar)
▫ Operativos (nos enseñan a actuar)


3.d) Buscamos una constitución para nuestra familia


Es decir, buscamos un conjunto de normas que nos sirvan para vivir en armonía.
Pero debemos recordar que en la educación de los hijos estamos en una ETAPA CONSTITUYENTE , por tanto, no podemos legitimarla a través de una “consulta popular”, sino que las normas están en una evolución que nos fuerza continuamente a evaluar la situación y a modificar las respuestas. La autoridad por tanto, es una responsabilidad ineludible, porque no somos iguales a los niños. No podemos vivir como si los niños estuvieran a nuestra altura, o peor, como si nosotros estuviéramos a la suya. Para ello debemos confiar en nosotros mismos y en nuestros valores.


Vamos a decidir darles entonces a nuestros hijos unas reglas razonables para:
▫ Su seguridad
▫ La armonía de la familia
▫ La vida social del niño y de la propia familia
▫ La autodisciplina
▫ Su autoestima y autocontrol
▫ El bienestar de los demás

Las normas deberían responder a las siguientes preguntas:

1. ¿Son necesarias?
2. ¿Son simples?
3. ¿Son justas?
4. ¿Las comprenden nuestros hijos?
5. ¿Les va a merecer la pena cumplirlas?
6. ¿Las aceptan nuestros hijos?
7. ¿Saben que ocurrirá si las infringen?
8. ¿Me atrevo a hacerlas cumplir?
9. ¿Las aplico con justicia?
10. ¿Lo hacen también los otros adultos de la casa?

Vamos a darle a nuestros hijos las razones de nuestras normas. Debemos explicar las razones, cuando las circunstancias lo exijan, para que el niño comprenda que las normas que ponemos tienen una base racional y beneficiosa. Debemos ponerlo en nuestro lugar, o en el lugar del otro. Para que el niño y la niña puedan sentir empatía (Capacidad para ver las cosas desde el punto de vista de otro además del propio) por los demás, y puedan entender eso de “No le hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”.

¿Cómo hacemos esta constitución?

·
Observando:

Debemos escuchar a nuestros hijos, creando en ellos una atmósfera de confianza.
Debemos traducir sus comportamientos para saber qué quieren decir con sus llamadas de atención o con sus silencios, es decir debemos saber por qué y para qué actúan como lo hacen
Debemos fijarnos también en lo positivo y valorar el buen comportamiento.

·
Comunicando


No podemos monologar (sobre todo con adolescentes), es mejor preguntar y escuchar.

Podemos hacer un esfuerzo por comprenderlos pero no podemos ponernos a su altura.
No podemos perder los nervios.
No podemos faltarle el respeto si no queremos que nos lo falten a nosotros.
No podemos ser invisibles para ellos ni viceversa.
No podemos inhibirnos ante su mal comportamiento, aunque a veces haya que ignorar determinados comportamientos.

Debemos señalar concretamente las cosas que no nos gustan y no caer en hacer un rechazo general de nuestros hijos

· Construyendo:


Creando una estructura de hábitos y rutinas que le ayuden a vivir, como por ejemplo a pedir permiso, o acudir a los mayores ante una agresión antes que agredir.
Más prevención es igual a menos castigo. Se resiste más la tentación de un mal comportamiento si las circunstancias lo impiden que si lo castigamos después de hacerlo

· Siendo coherentes

Debemos demostrar nuestros valores con el ejemplo
No debemos amenazar con lo que no se puede cumplir
Los límites deben estar fijados por las circunstancias, y no por nuestro estado de ánimo

· Actuando:

Ante las conductas inadecuadas, lo principal es no dejarlos decidir, actuando como requiera la situación:
- Ignorando su llamada de atención y
siguiendo con nuestro plan
- Explicando nuestra razones y
siguiendo con nuestro plan
- Castigando sin más explicaciones
ante situaciones innegociables

3.e) Hagamos una reflexión sobre la obediencia.


Para la convivencia necesitamos la obediencia de los niños.
Buscamos un desarrollo moral y social adecuado. La obediencia es la disposición a la socialización (Instrumento que utilizamos para enseñar a nuestros hijos la manera de comportarse en el medio que les ha tocado vivir)
No hay que confundir la obediencia con la sumisión
Hay que recuperar la autoridad de la presencia del adulto (se logra decidiendo los adultos)
Hay que recuperar la petición de permiso por parte de los niños

3.f) Hagamos una reflexión sobre el castigo

n
El castigo debe conducir al autocontrol, pero esto sólo ocurre cuando el niño está del lado de la persona que le castiga
El castigo no debe confundirse con el rechazo. Debemos rechazar las actitudes negativas pero no a la persona. Esto permitirá que nuestro hijo esté a nuestro lado aún cuando lo castiguemos. No vale la condena si no es seguida de la rehabilitación
Debemos dejar que sea el niño el que se acerque a nosotros después del castigo, pidiendo el restablecimiento de la colaboración
La manera de castigar es muy importante:
Si es una actitud meditada y justificada tiene unas consecuencias. Y si es fruto de una reacción tiene otra.
No vale de nada posponer el castigo o transferirlo a otra persona
Tampoco deben presentarse fisuras en los padres a la hora de castigar. Las medidas deben ser fruto del consenso y el respeto de ambos conyuges
Por último, cuando se castigue, antes o después, debe haber una conversación donde se recuerden:
Los límites, explicando los porqués
El papel de cada uno
El cariño que se le tiene

3.g) Unas últimas reflexiones sobre las normas


Puede ser un grave error darle a los niños y niñas una posición que no se han ganado
Tenemos que estar muy pendientes de nuestros hijos e hijas, ya que la complejidad de nuestra sociedad nos obliga a actuar en el instante
No podemos sentirnos solos en esta tarea de educar a nuestros hijos, ya que es necesario un gran pacto social, porque el problema de la educación es un conflicto de acción colectiva. Recordemos ese dicho africano “Para enseñar a un niño, hace falta toda la tribu” . La tribu debe volver a educar.
Una última reflexión para poder tener una visión optimista, imprescindible en educación: dicen que el hombre es un lobo para el hombre, esa es la excusa para ser lobo y esa es mi razón para ser hombre.